¡Es un hotel bellamente ubicado al lado de la montaña y de un río con un color de agua precioso!
Es muy limpio, con elementos de diseño especiales, con gente agradable y cálida tanto en recepción como en el restaurante.
La habitación es muy espaciosa, limpia, con un balcón generoso y una vista preciosa.
¡La comida y la cerveza austriacas son de primera categoría!
¡Recomiendo encarecidamente este maravilloso hotel!
¡No me puedo quejar de nada!